En comparación con los discos de acero tradicionales, los frenos cerámicos no sólo duran cuatro veces más, sino que también ofrecen un alto desempeño en el frenado —aun si se conduce al límite— como también alta resistencia al desgaste. El desempeño del frenado no se ve disminuido incluso después de frenadas consecutivas, por ejemplo cuando se desciende por el paso de una montaña. Las masas rotatorias sin resortes de las ruedas se reducen en un total de aproximadamente 20 kilogramos o el 50 por ciento en comparación con los discos tradicionales, lo que da como resultado un notable mejoramiento en el manejo y la agilidad.
Los discos de frenos cerámicos de Audi están hechos de una cerámica reforzada con fibra de carbono. La materia prima para la fabricación de este compuesto —conocida como cerámica compuesta— es el carburo de silicio muy duro y resistente a la abrasión. Tiene incrustadas fibras de carbono de gran fortaleza, las cuales absorben eficazmente las tensiones que se presentan en el material. En comparación con discos de acero idénticos, este material dura cuatro veces más: la alta resistencia a la abrasión de los discos cerámicos significa que pueden durar hasta 300.000 kilómetros. La extrema dureza de la superficie de la cerámica compuesta también significa que los discos de freno no son propensos a las sales sólidas y líquidas de la carretera como también a la corrosión y el óxido.